Tenemos que aceptar que hemos mejorado notablemente en los últimos 100 años como humanidad (la esperanza de vida se ha duplicado, la mortalidad infantil ha disminuido, tenemos casi el 100% de alfabetización, hemos mejorado en el tema de derecho a las mujeres y a las minorías, entre otros), pero la realidad es que nuestro presente tiene unas desigualdades tremendas y dolorosas entre riqueza y pobreza las que nos llevan a un planeta donde se acumula demasiado en pocas manos. Hoy tenemos que 1000 millones de personas no comen cada día, y 3500 millones no tienen un servicio adecuado de saneamiento. En nuestro México, cerca de 70 millones de personas presentan algún grado de pobreza, siendo uno de los países más desiguales de la región.
En un estudio realizado por investigadores del PUED-UNAM se calculó que serían necesarios 178.000 millones de pesos anuales para eliminar la pobreza extrema en México, cifra alcanzable si sabemos que únicamente en corrupción México “invierte” cerca de 1.63 billones de pesos cada año.
Pero si analizamos un poco más al mundo nos damos cuenta de que los intereses particulares de algunos países nos han llevado a un gasto tremendo en conflictos que dejan, además de un tremendo dolor al mundo, un gasto que podría ayudar a terminar con las desigualdades que vivimos.
Se estima que en 2023 el gasto militar mundial superó los 2.4 billones de dólares, alrededor del 37,5% de este monto provino de Estados Unidos, con lo cual este país se consolida como aquel con la mayor inversión militar a nivel global. En su orden, los países que más invierten en armamento son: Estados Unidos con 916 mil millones de dólares (MDD), China 296 mil MDD, Rusia 109 mil MDD, India 84 mil MDD, Arabia Saudita 76 mil MDD, Reino Unido 75 mil MDD, Alemania 67 mil MDD, Ucrania 65 mil MDD, Francia 61 mil MDD, y Japón 50 mil MDD.
México gasta en armas y soldados 11.826 millones dólares. En América Latina el que más gasta es Brasil con 23 mil MDD, seguido de México, y luego Colombia con casi 11 mil MDD.
Algunos de los grandes conflictos que vive el planeta hoy son la guerra de Ucrania y Rusia, el conflicto de Israel en la Franja de Gaza (que a la fecha parece haber logrado un alto al fuego), y la Guerra Civil de Somalia (iniciada desde 1991).
En el conflicto Ucrania-Rusia han perdido la vida 600 mil rusos y 480 mil ucranianos. En la Franja de gaza se tienen casi 47 mil muertos y más de 100 mil heridos, partiendo de que el día del ataque inicial 1200 israelíes perdieron la vida. Según el ejército israelí desde el inicio de la invasión de la Franja de Gaza habrían muerto al menos 405 militares israelíes (840 desde el 7 de octubre de 2023) y al menos 12.000 habrían resultado heridos.
En la Guerra civil de Somalia se llevan más de 300 mil muertes.
Para que podamos dimensionar lo que ahora vivimos en México, del 2006 cuando inició el gobierno de Felipe Calderón a la fecha, México acumula 502.619 muertes en el conflicto armado.
Es increíble que en pleno siglo XXI y después de dos guerras mundiales y una cantidad innumerable de conflictos, los seres humanos no hayamos aprendido nada sobre la guerra. Y es que el poder de algunos es el motivo para iniciarlas, o la religión, o la soberbia, la realidad es que el mundo debería centrarse en muchas otras cosas antes que enfrascarse en conflictos que destruyen y generan más dolor en el mundo.
La pobreza es el reto de todos, y está en la agenda de todos, pero al final es un tema que nadie quiere enfrentar con seriedad, compromiso total, y estrategia.
¿Pero será posible acabar con la pobreza?
Según especialistas mundiales estas son las principales acciones que debemos llevar a cabo en el mundo entero para acabar con la pobreza: mejorar el acceso a la educación, garantizar el acceso a la salud, reducir la desigualdad de género, crear empleos decentes, promover el crecimiento económico inclusivo, implementar sistemas de protección social, combatir “con seriedad” el hambre y la malnutrición, invertir en regiones y comunidades empobrecidas, promover la igualdad de oportunidades, y eliminar leyes, políticas y prácticas discriminatorias.
Yo agregaría: “enseñar a emprender” desde la temprana edad.
Mucho, mucho podríamos hacer en el planeta para que todos vivamos mejor, pero será un gran reto que los poderosos dejen de pensar en sí mismos, pues éste es el freno más grande que tenemos para soñar con un mundo mejor. Ojalá empecemos pronto a cambiar la mentalidad, pues es mucho el trabajo que tenemos por delante.
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